sábado, 26 de enero de 2008

§ Pensando en la soledad §

El paisaje azulado,
que pinta la bella luna,
tempesteada por la nube,
digita un paisaje hermoso,
pero la guerra mueve los árboles,
los hace bailar al ritmo caudaloso,
como un río furioso,
que se mueve al paso de las tempestades y tormentas.
Es el coloso,
toca nuestra puerta un hombre extraño y peligroso,
de terror se compone su oscuro corazón perdido entre tanto alboroto orgánico y mares sangrientos que bañan de extraña forma sus malignos sentimientos.
La culpa la sufre Gaia
pero el daño lo causa un hombre,
es impresionante la tecnología y el avance negativo de las mentes humanas
que ha provocado el regreso al puente de la gloria eterna,
cuando en el antiguo tiempo superábamos a los dioses
y ellos atacaron con la nube de la negación segadora que nos volvieron en mortales,
ahora estamos locos y atacamos a nuestra bella madre, Gaia,
creadora de nuestras madres mortales mas queridas.
Hoy hemos atacado, pero, ¡por qué a nuestra propia mamá!,
tu como hijo dejarías que un mal nacido político de un país presuntuoso e infestado de mentes encadenadas a la ignorancia
y al desinterés del vestido de nuestra madre,
la capa de ozono,
quemara su cabello y descarne su cuerpo,
maltrate sus costillas y rasgue su bella cara,
yo no puedo hacer tanto el poder data de los milenios,
cómo combatirlo, no hallo la forma de liquidarlo.
Has rayado mis paisajes,
has hurgado en las pinturas de la luna y has golpeado a mi mamá,
por qué me atacas a mí y por qué enfermas a mis hermanos.
Iván Morales

miércoles, 3 de octubre de 2007

Orientando un nuevo Sol

Desde el inicio de la luz,
cuando existía la alegría,
en el punto culminante de la batalla,
ocurrió el terrible incidente con mi cuerpo
y el filo ensangrentado de la espada enemiga... cuando las luces del sol atravesando la nubes se apagaron
y mi sentido de muerte toqué,
las dunas de vegetación nublaron el atardecer
que se supone llegaría
para enrojecer las mejillas de las nubes esparcidas y plasmadas en el cielo azul.
Yo decidí caer porque el fin lo escojo yo,
pero entonces mis parpados no pudieron defender la luz para que no llegara su silueta
para que mis pupilas no se encendieran con la luz del sol,
traicioné a mis sentidos y seguí por el sendero azul verdoso en la primavera,
temporada de los árboles de las hojas rosas
y de esencia de felicidad,
ocurrió mi levantamiento,
mi revolución, así, se orientó un nuevo sol en mi vida encarnada.
Iván Morales

sábado, 29 de septiembre de 2007

FURIA

Bienvenido al inframundo,
corrompidos corazones,
fuego comprimido por la roca,
calentamiento neuronal
escarpadas manos olvidadas por los guardianes celestiales,
intrincados por la muerte,
amor volando en las nubes.
Se nombra en la cantina de los pecadores
tu poema que con atención concentran los borrachos
que son alcanzados, por los libros
de la realeza,
cambian el pensar automático morboso de las mentes volando por los cerros esfumados en la noche.
Con las alas de ángel cautivas al vespertino y rígido
guardia de la luz, ahogado por las riquezas que le
ofrece el dios mayor que se dice es igual
solo busca su lugar, encanta a las hadas y las viola en el pedestal.
Airosa hojas de los mares que espectral al Sol
que se ahogan como la luz en la noche
como tus ganas de vivir al ser perturbado por la realidad.
Como las nubes plasmadas en el cielo azul, liquidadas por la rotación terráquea
incendia su extraño sentimiento
ganas de vivir empujadas por la heteróclita mente del que vive y vive para él, sin valorar
libros de los muertos, escritos su complejo perecimiento
nos sirve recapacitar
Anónimo: mi muerte fue decadentemente recordada, me convirtió en fantasma, te destruiré mal nacido.
Me implosionaste con un golpe, la sangre salpicó por la pared, como mi cráneo se despedazaba con los ojos se quedaban atrás. Verdugo macabro, aterraste mi valor, apagaste el fuego de mi valentía, acorralaste mi coraje en una pared grabada en ladrillos, decía “termine”.
Exorbito contraste de presenciar la muerte
por eso te invito a retomar el rencor.
Enrojecer las mejillas de las nubes me hace recordar que escribir en arena los actos maltratados por la gente irrumpida por el tiempo, quien mismo dejará sus bolsas y borrará de la arena las palabras que no a de recordar.
Iván Morales

Reyna

Ojos del color del amanecer
de los valles arenosos mas frescos,
tienes orejas tan blancas como el algodón y tan suaves como las nubes mas esponjosas del cielo.
Cada cabello de tu acolchonado cuerpo fue peinado por asistentes de los dioses de las montañas.
Tus ladridos son cálidos sonares de arpas angelicales,
notas y melodías brotan como una cascada de suave y tranquilizante música de tu hocico.
Por ello te invito a que te recuestes
en mi cuna de sentimientos,
te cubras y te pierdas entre tantas sábanas de cariño,
acomoda tu menuda cabeza de can en mi almohada de ternura,
de esa forma podrás soñar con el amor que te tengo.
Iván morales